En los últimos días la noticia más popular se concentra en la carrera por registrar la vacuna contra SARS-COV-2.

El pasado 12 de agosto fue registrada en el ministerio de salud pública de rusia la vacuna denominada Sputnik V. Esta vacuna comenzó su desarrollo desde enero del 2020.  Justo en este punto se considera que se encuentra en la fase preclínica.

Después de la primera serie de pruebas en junio de este mismo año, se comenzaron a realizar pruebas en fases combinadas (Fase-I + Fase-II) las cuales concluyeron el primero de agosto, y en donde se reportó la participación de dos mil voluntarios, los cuales desarrollaron inmunidad contra el coronavirus SARS-COV-2, derivado de estos resultados y de los reportes emitidos en esta fase combinada se aprobó su producción en masa.

Sin embargo, es importante considerar que la velocidad con la que se ha desarrollado esta vacuna, debe hacernos recordar el proceso científico que debe seguir la creación de una vacuna y que, por cierto, es bastante riguroso. Este proceso consiste en 4 fases o etapas:

  1. Fase preclínica: la vacuna se prueba en modelos biológicos (animales) y se determina si se produce una respuesta inmune.
  1. Fase-I: La vacuna se prueba en una población reducida de personas sanas, esto con el objetivo de comprobar su seguridad y valorar los mecanismos por los que estimula el sistema inmune.
  1. Fase-II: Se prueba la respuesta de la vacuna ahora en una población más grande (cientos de personas) incluyendo poblaciones más concretas como: adultos mayores y niños para de esta manera determinar si en estos grupos existe una respuesta diferente o particular.
  1. Fase-III: Se aplica y analiza la respuesta de la vacuna ahora en miles de personas, de manera particular en esta fase se incluyen personas no sanas, es decir que presentan una enfermedad crónica (que no es COVID-19) por ejemplo diabetes, hipertensión, cáncer. Esto permite a los desarrolladores de la vacuna detectar probables efectos adversos que por las características de las poblaciones en fases previas no habían sido estudiados.

Ahora bien, con respecto a las fases combinadas estas tienen el objetivo de acelerar los procesos al implementar poblaciones de cientos de personas en fases iniciales del estudio, por lo tanto esta propuesta de Rusia si bien representa una ventana de oportunidad ante la crisis de salud que ha representado esta pandemia, no cuenta con una Fase-III pertinente, es decir no se ha probado en poblaciones especificas como adultos mayores, niños e incluso en pacientes que presentan enfermedades crónico degenerativas como muchos de los habitantes de Latinoamérica que padecen obesidad, hipertensión y diabetes, será fundamental determinar y evaluar por organismos internacionales la seguridad y eficacia de esta vacuna.

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